Ciudad de México.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes una orden ejecutiva que instruye al secretario del Interior, Doug Burgum, a determinar si los lobos grises y los lobos grises mexicanos cumplen con los criterios para retirarles las protecciones de la Ley de Especies en Peligro de Extinción. La medida otorga un plazo de 90 días para que Burgum tome una decisión, como parte de los esfuerzos de la administración para respaldar a los rancheros que denuncian ataques de lobos contra su ganado.
Desde el Despacho Oval, Trump afirmó que los lobos mexicanos representan un peligro para la ganadería y que la orden busca proteger a los productores, lo que permitiría a los ganaderos disparar contra los ejemplares si la especie es reclasificada o excluida de la lista.
La medida generó rechazo de organizaciones conservacionistas. Claire Musser, directora ejecutiva del Grand Canyon Wolf Recovery Project, señaló que apenas quedan 317 lobos grises mexicanos en libertad y que la especie enfrenta importantes desafíos genéticos, por lo que debilitar las protecciones federales “pondría en riesgo décadas de esfuerzos de recuperación”. Por su parte, Regan Downey, del Wolf Conservation Center, sostuvo que la administración debería priorizar el financiamiento de soluciones no letales si busca apoyar a los ganaderos, mientras que Michael Robinson, del Center for Biological Diversity, adelantó que su organización está preparada para impugnar la medida en tribunales.
Durante su primer mandato, Trump ya había ordenado retirar a los lobos grises de la lista federal de especies en peligro, pero un tribunal anuló posteriormente esa decisión.
jacl